“Infoxificación”, un archienemigo del Marketing

Estamos en la época del consumidor que no quiere leer ni ver mucho, que sea información breve y

placentera. Es importante adaptarse a este fenómeno si una marca quiere impactar a las masas con mayor facilidad. Es como si el pastelero explicase con esquemas y pizarras cómo y por qué es tan delicioso esa tarta de queso que ha elaborado cuando el cliente lo que quiere es verlo, luego comerlo, y si realmente tuviese curiosidad, se preguntaría de antemano.


Evitar la “infobesidad” o “infoxificación” es el favor que les debemos a nuestros clientes cuando quieran informarse sobre la marca y su producto.


En cierto modo, ese exceso de información o avalanchas de notificaciones lanzadas por las redes

sociales son las causantes de esta enfermedad, el “lo quiero aquí y ahora”. Detectar si se padece de

“infoxificación” es relativamente sencillo: la comprobación reiterada de las notificaciones, leer sin

profundizar, la falta de concentración al realizar una tarea...


Es por eso por lo que en una empresa debe edificar el puente de comunicación para el cliente, es decir, preguntarle primero si desea recibir información (ya sea newsletter), qué tipo y con qué regularidad desea recibir los mensajes. De esta manera, se evita el riesgo de acribillar su cerebro de pegotes informativos, incentivando en consecuencia el slogan “más vale calidad que cantidad”.


Al fin de al cabo, es un trabajo de confianza, más que trascender en servicio. Porque tender a vomitar las cualidades que posee el producto en vez de escuchar realmente (en el momento adecuado) lo que necesita el cliente destroza las puertas hacia el vínculo con el mismo.

Hideto - Departamento Audiovisual de Champell